Pájaro de Letras

Para comenzar debo decir que mis poemas jamás han salido del cajón de la mesa de noche o de un ordenador. Ellos han vivido, han dormido y han viajado conmigo. Algunos han visto la luz y otros se han quedado archivados en el polvo. Esta es la historia de un poema que ya no me pertenece.

Este  poema nació en el mes de septiembre del año 2007 cuando la televisión revivía la historia de un secuestro. Era imposible no sentirme indignada, triste y rota, aún cuando el dolor no fuese exclusivamente mío. Entonces me dispuse a escribir. No era necesario cerrar los ojos para imaginarlo. Al terminar, selle la última palabra con un click, “guarde todos los cambios” y allí se quedaron esos versos por tres años.

Fue en Octubre del 2010, cuando el Miami Dade Wolfson Campus en colaboración con Books & Books, la librería más reconocida de Miami y una de las más prestigiosas de los Estados Unidos, llevó a cabo un evento de Firma de Autores en uno de sus auditorios. Este prometía ser un evento como ningún otro, que además estaba siendo televisado por la cadena Univisión y moderado por el periodista Jorge Ramos. Era una velada que prometía saciar la curiosidad de muchos y la agresividad de otros. Para ser honesta, pensé dos veces antes de ir. Mas sin embargo, fue mi obstinación la que me llevó a asistir a la presentación.

Después de largos minutos y como si hubiese tenido una revelación futura de Arielle Eckstut,  escritora y agente literaria reconocida, espere a ser la última en la lista de personas aguardando una firma o un encuentro con el autor. Las filas eran largas y ya la noche había caído. Fue una larga espera donde cientos de personas se agolparon a murmurar y a especular sobre sus versiones de los hechos plasmados en el libro. En el entretanto tome mi Ipad, pedí una hoja en blanco a uno de los allí presentes, me senté en el suelo, y con una caligrafía tonta y nerviosa,  empecé a copiar una a una las palabras de aquel viejo poema. Para finalizar incluí mi nombre, teléfono y dirección electrónica, es espera de un aplauso virtual o de una tarjetica de su compañía editorial.

Cuando me incorpore sentí que las piernas me temblaban. Aun escribiendo este texto puedo recrear la misma sensación de adrenalina, la misma aprehensión ante la anticipación de un encuentro jamás imaginado. Cuando me deslice por entre las cortinas que le separaban de la multitud, la encontré allí sentada, tan fuerte y a la misma vez tan frágil. Fue así como con humildad en los ojos y con la voz entrecortada, le hable de mi poema. Admití que me partía el alma ver la indolencia de la gente ante una calamidad humana y que yo hacía parte de ese minúsculo porcentaje que se solidarizaba con su experiencia de cautiverio y dolor.

En ese momento, las lágrimas asomaron sus ojos. Se levanto de su asiento y me dio un abrazo. Un abrazo que me salvo del nerviosismo. El mismo abrazo que quizás ella necesito por años. Entonces retomando su postura, tomo un bolígrafo y escribió:

A Gina Andrea con gratitud por las oraciones y la luz. Ingrid Betancourt, Oct 2010”.

Hoy he pedido prestado este pájaro de letras. A partir de hoy esta historia ya no es mía. Para leer mi poema has click en Cautiverio.

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6 pensamientos en “Pájaro de Letras

  1. Amiga dejas plasmado la importancia del tiempo, del momento, de lo sencillo que se convierte en el momento mas importante de la vida porque ya no volverá, pero que queda recreado en la mente con todas sus emociones vividas. Gracias por tus escritos.Es hermoso vivir a flor de piel cada momento de nuestra vida.

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