De los encuentros sin desenlaces…

Aquel día, solo era yo, sentada en una banca esperando verle llegar. Un encuentro de años, un desafío al tiempo, un abrazo cercano y una conversación… Aquella noche, ya no era yo. Era él, eran sus ojos profundos como flechas, eran sus manos incautas, eran sus labios un beso que no llego a mi boca. Me dio pequeñas dosis de palabras, historias y ternura. Escribió un poema de tres versos, y me entregó dos libros y una carta. Me inventó los sueños y bailó en mis almohadas. Me regaló su voz en la línea enredada. Me dió sus noches con todos sus desvelos, y unos cuantos retazos de jornadas. Me ha dado tanto y en dosis tan pequeñas. Me ha dado tanta luz entre tantas tinieblas. Me ha dado el alimento que solo el alma exige. Me lo ha dado todo o casi todo…

Y aunque seguimos solos construyendo canales, para alistar nuestras anclas y nuestras embarcaciones, él y yo aquí estamos, un tanto esperanzados, en que la vida pronto nos llueva recompensas, aunque el invierno sea de una sola semana. Una semana para saber que hay intersecciones, ya sea entre dos mares, entre dos mundos, o entre dos historias que no paran de narrarse.

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9 pensamientos en “De los encuentros sin desenlaces…

  1. Otro exito. Gracias por contarnos este cuento de esperanza y compartir tu reflexiones. Como siempre lo difrute mucho.

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