En los comienzos de la beligerancia

En los comienzos de la beligerancia no se hacen análisis a posteriori de los daños. Las predicciones entran en el marco de las discusiones, pero siempre con la expectativa de salir triunfante de cualquier encuentro o cualquier fuego cruzado. En el comienzo de la beligerancia, la revolución se lleva dentro sin miedos. Entonces uno camina altivo y creyente, porque aún ante la luz de una vela existe un mundo lleno de alternativas, en donde todo es posible, en donde se es capaz de salir a flote sin salvavidas ni cosa que se le parezca. En los comienzos de la beligerancia esa era yo.

Caminaba bajo la impresión de que un día vería venir los cambios. Esa es mi naturaleza de idealista más que de mujer, esperando que vos cambiases tus maneras, tus artefactos y que nuestras discusiones se volviesen increíblemente extraordinarias, tanto así que me llevaran a saltar sobre ti esperando que el cansancio me hiciera bajar la guardia de mis brazos rodeándote el cuello y de mis piernas sujetandose a tus caderas escurridizas.

Así lo quería…Siempre a mi manera, a mi bendita manera mientras tu tratabas indiscutiblemente de hacerme creer que el mundo también podía girar a tu alrededor.  Entonces en silencio formabas círculos, espacios cerrados, donde no pudiese entrar el aire o la luz. Y fuera de la bendita circunferencia, estaba yo logrando encontrar una intersección entre dos mundos cercanos pero a la vez ajenos. Dos mundos diferentes que no lograban converger por tu analfabetismo de ternura y mi ignorancia de vos.

De lejos veía a un estratega previniendo un jaque mate, aunque tuviese que arriesgar la pérdida de su reina y de su ejército, sobreviviendo torres caídas, agresiones ecuestres, la humildad de los peones o la osadía de los bellos alfiles. Ese fue el periodo que antecedió la guerra, el odio y esas ganas de comernos vivos pero juntos. De despedazarnos a besos pero juntos. De matarnos de una vez sin permitir que ninguno sobreviviera la perdida del otro.

En el amor como en la guerra todo se vale. Entonces deberíamos pretender que esto es amor. Ignorar que el odio nos maltrata y pretender que nos amamos con locura,..Que queremos abrirnos las heridas para sentirnos vivos y saber que no te iras, porque mi dolor te llama, porque entre mas daño me haces y te hago, mas ganas de no abandonarnos y darnos el gusto de quedar solos sin nuestros presumidos sueños… Los mismos que alguna vez construimos mientras nos pertenecíamos. Este pretender que me odias y me amas me tiene al borde de la ausencia de mi…Pronostico lluvia de palabras en estos y todos los días de mi vida.

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8 pensamientos en “En los comienzos de la beligerancia

  1. Ginitahe leído y releído cada frase, una y otra vez, prosa es prosa y sentimiento es sentimiento. Guerra es guerra , y desamor es desamor. Será que la guerra es valida cuando hablamos de amor? Me encanta tu símil ,pero aquí la guerra fue bajar la guardia. Muy interesante, me gusta y todos tendremos que analizar y reflexionar para saber que fue lo que paso con estos protagonistas. Pero es bien interesante . Me gustooooooo .

    • Definitivamente! Bajamos la guardia! Es un escrito coleccionable… De los que uno guarda en un diario o en una mesa de noche…De los que uno espera gritar a los cuatro vientos cuando mas se necesita!

  2. Qué bonita manera de contar algo que conozco muy bien… Viviendo una situación muy parecida, a mi me llegó una canción (Mariposas negras, ya la conoces).
    Gracias por compartir.

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