Y a ti que te hace feliz?

Cuando comenzamos nuestro círculo de escritoras mi amiga Andreina y yo, optamos por escribir sobre un tema que yo misma sugerí: el alcance de la felicidad. Más sin embargo, al querer escribir sobre un tema tan amplio, empecé a reconocer la dificultad de generalizar un término con un contenido altamente subjetivo. El hablar de la tan deseada felicidad me implicaría caer en frases cliché. De ahí, que haya preferido resumir en tan solo ocho puntos algunas de las tantas cosas que contribuyen a sentirme tranquila y feliz.

1. Aceptación individual: He encontrado en la aceptación y el amor hacia mi naturaleza humana un factor importante para mantener un estado de equilibrio y de paz interior. Me refiero al reconocimiento y aprecio no solo de mi forma de ser sino la de los demás —partiendo de la base de que somos seres únicos e irrepetibles: de crianza, costumbres  y personalidades diversas.  El evitar preocuparse por lo que los demás puedan pensar o decir, obliga a modificar las proyecciones que tenemos del mundo exterior sin concentrarnos necesariamente en apreciaciones meramente internas sobre los demás. El buscar la aceptación en nosotros mismos, nos genera una sensación de apoderamiento y libertad.

2. La superación, el crecimiento y aprendizaje también hacen parte de la felicidad. El sabernos con más conocimiento y capacidad de desarrollar nuestros talentos y destrezas, nos hace seres más felices. Aún cuando ello lleve consigo el deseo interno de reconocimiento y valoración por todo lo que hacemos. Supongo que muy en el fondo, este es uno de los grandes motores del actuar humano. Mentiría si dijera que detrás de este escrito no existe ni la menor intención de que guste y logre que el lector se sienta identificado con estas cuantas letras.

3. El vencimiento del miedo es sin duda alguna, un ingrediente tan esencial como el azúcar o la sal en una buena comida. El liberarnos de las ataduras que nos impiden abrirnos paso para la construcción de nuestros sueños, es primordial a la hora de poner a prueba nuestros talentos o a la hora de comenzar un proyecto. Los miedos nos reprimen y nos aminoran. Con el vencimiento del miedo, viene consigo la responsabilidad de enfrentar los retos que estos nos presentan y la certeza que nuestras minusvalías parten de los sesgos en el pensamiento.

 4. La lectura de un libro, y la posibilidad que este ofrece de poder sumergirme en un mundo construido sin más materia prima que las palabras, constituye un momento atesorable. Los libros para mí suponen un espacio que nadie más invade, el cual reclamo y al cual pertenezco cuando intento devorarlos a pedazos. Aun cuando mis encuentros con los libros durante mi infancia fueron relativamente pocos, de niña siempre logro fascinarme el olor del papel recién impreso. Cerraba los ojos y dejaba repasar los bordes de sus hojas sobre mi nariz, como un abanico de palabras.

5. Los viajes, no importa que tan cortos o que tan largos siempre me han llenado de fascinación. Montarse en carretera, sentir el viento y admirar los paisajes mientras canto o escucho una canción no tiene comparación. Eso sumado a una buena fotografía como testimonio de un día feliz y de una memoria poco infalible.

6. La Luz y el abrazo del sol, aun cuando llueva. Los amaneceres y las puestas de sol  pueden conmoverme increíblemente. Un rayo de sol sobre un lago, un rio o un mar, resulta ser una pincelada mágica de la mano de Dios sobre el espejo de sus aguas.

7. El regalo de los sentidos, una imagen, un perfume, un aroma, un sabor, la textura de una piel, de un abrigo o de una flor. El momento a solas cuando más se necesita, un buen café con crema y azúcar si es posible por favor. El aroma y la luz de una vela, el sabor del jengibre y el rompope en navidad, las estaciones en todas sus formas. El frio de la nieve al caer y el calor de una piel.

8. La soledad y la compañía en su cierta medida: Aun cuando sean puntos cardinalmente opuestos, una dosis de los mismos de a pocos y en un mismo día resultan ser igualmente importantes. La soledad para estar conmigo misma, para trabajar, para ejercitarme, para reflexionar, para orar, para escribir o componer. La compañía para conversar, para comunicar, para desahogarse, para abrazarse, para amar y dejarse amar. La familia, el amor de los padres, los hermanos,  los abuelos y el olor de sus cabellos al besar su frente y la tersura de su piel; la misma que en cada pliegue esconde una historia de esas que no vuelven a menos que un recuerdo las reviva y las convierta en nostalgias.

Estas son solo algunas de las cosas que me hacen feliz.

Y a ti que te hace feliz?

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15 pensamientos en “Y a ti que te hace feliz?

  1. Pingback: Y a ti que te hace feliz? | diariodeambulante

  2. Saludos. Me parece una lista muy acertada y muy bien presentada para alcanzar la felicidad. Sin lugar a dudas, creo que ayudará a que muchas personas reflexionen y puedan trazar sus propias estrategias para alcanzar un grado saludable de bienestar. Gracias por compartir tus conocimientos, experiencia e ideas.

  3. Coincido contigo en la totalidad . Todo ello proporciona felicidad, lo expresaste en términos perfectos . Cada día te admiro más .

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