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Diarios de Viaje: Turquía

Entonces de pronto reconoces que mas que un viaje, es un regreso a un lugar que podría parecer distante, pero que en realidad te recibe de brazos abiertos, como si hubiesen pasado los siglos y las eras sin verte los pasos. Esta vez con otros ojos, con otro cuerpo, ubicados en la intersección  de dos continentes; allí donde se unen las civilizaciones, allí donde convergen Oriente y Occidente, la antigüedad y la modernidad,  allí donde toda la historia parece recobrar vida a pesar del tiempo.

Desde la mágica Estambul hasta la magnífica Capadocia, un viaje de dos mil millas por tierra y mas. Una Estambul casi volcánica, llena de vida. Una ciudad que se erige desde la tierra y se hace grande con la elongación de sus mezquitas y minaretes. El mundo Islámico amanece en medio de cánticos mientras la luz del sol naciente se refleja en sus azulejos y alminares.

Así amanece en una ciudad profundamente mística, porque Estambul narra historias de Sultanes y de Imperios, de antiguas pugnas y victorias que hoy la hacen grande a pesar de sus legados hechos piedra. Caminar sus calles, implica recorrer el antiguo Bizancio, la Nueva Roma que no es otra que la antigua Constantinopla; Estambul en toda su majestuosidad.

La Iglesia de la Antigua Sabiduría, Ayasofya es testimonio de ello.  Antigua Catedral construida por Constantino y reconstruida por los Emperadores Teodosio y Justiniano, la cual posteriormente se convertiría en Mezquita y hoy día en un museo como ningún otro. No muy distante de Santa Sofía se encuentra la Mezquita del Sultan Ahmet, conocida en el mundo occidental como la Mezquita Azul, por los azulejos que recubren sus paredes interiores.

Y me encuentro allí descalza, simple, humilde bajo un velo que cubre mis cabellos. Solo puedo alzar la mirada y encontrar finos rayos de luz azul deteniéndose en mis ojos. Y allí sobre la alfombra hombres y niños arrodillados, repitiendo quizá que Alá es grande y que un día se peregrinara hacia la Meca….Y en las afueras, un pequeño príncipe, casi un sultán, se prepara para el momento que definirá su hombría.   Porque en el mundo musulmán la circuncisión es todo un acontecimiento…

Mientras tanto en las profundidades de la gran ciudad y a cien metros de Ayasofia descansa El Palacio Sumergido,  la tímida Cisterna Basílica; un acueducto que proveía agua al Gran Palacio de Constantinopla como también al Palacio Topkapi. Y es precisamente desde Topkapi, desde donde se pueden ven correr las aguas del Bósforo. Fueron estos corredores y jardines morada de poderosos Sultanes. Sus paredes están habitadas de recuerdos y de ecos, porque allí se tomaron decisiones importantes, se adoctrinaron sus mejores hombres, se cocinaron los mas deliciosos manjares y se disfruto de los placeres mundanos. Cada esquina, cada árbol carcomido en sus entrañas, cada uno de sus patios, cada fuente, cada recinto cuenta una historia.

Nos alejamos de la ciudad cruzando el estrecho de Dardanelos, conocido como Canakkale. Nos bajamos en Troya, en el mismo punto donde nace la literatura occidental. Es entonces cuando la Iliada y la Odisea renacen de las paginas y las enciclopedias dando vida al espíritu de Helena de Troya, recordándonos que alguna vez Troya fue grande. Y así, casi mitológicamente el sendero nos lleva a Éfeso, un lugar clave para la fé católica en un país mayormente musulmán; donde se puede visitar la ultima morada de la Virgen María.

Después de una experiencia mística, se puede fácilmente alcanzar una experiencia fresca y natural si se hace escala en Pamukkale, el Castillo de Algodón, que no es otra cosa que piscinas naturales de travertino blanco, cuyas aguas carbonadas surgen de la tierra a diferentes temperaturas. Es sin duda uno de los paisajes mas lindos que he podido encontrar. Es un sueño blanco en el que parece estoy a punto de despertar.

Pero no puedo a menos que mis ojos decidan llevarme a la mágica Capadocia. Una tierra sagrada, única y particularmente mística. Un sistema de montañas terracota erosionadas por el tiempo. Grandes colinas aparentemente silentes, pero francamente muy disientes. Si vas, debes estar dispuesto a escuchar lo que las montañas tengan que decir y que callar. Debes entrar en cada una de sus cuevas, en sus recintos con ecos y divisar el todo desde los irregulares ventanales de piedra. Si vas, debes imaginar que quizás alguna vez fuiste un musulmán ó un cristiano, víctima o victimario. Que no por nada una de las capillas mas hermosas que he conocido se encuentra en Goreme; porque la capilla negra ha superado cualquier sentimiento espiritual que otro santuario me haya brindado. Porque una vez uno se adentra en la capilla negra y aprecia la hermosura de sus frescos, y entiende que allí se acogieron los miedos de los perseguidos y se admira toda su belleza, es casi imposible no sentir y no llorar por fuera y por dentro de tanta emoción allí atrapada.

Y si decides verlo todo desde fuera, como si fueses tan solo un espectador, da un paseo en globo y ve como la naturaleza te regala un amanecer desde las alturas, sobre las chimeneas de las hadas. Entonces entenderás que todo el viaje valió la pena.

Este es tan solo un relato breve. Un relato que cuento con amor porque de los muchos viajes que he hecho, este es quizá uno de los mas significativos. Es un país fácil de amar si logras entender que Turquía es un país de una historia extraordinaria; una historia que no termina de excavarse y de descubrirse. Turquía seguirá siendo el hogar de Rumi, el rincón de exoticas especias y delicias turcas, su variedad de té, el café turco, la turquesa, el nazar, entre muchos otros regalos que esta tierra brinda a todo aquel que desee conocerle con el corazón.

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13 pensamientos en “

  1. Me gusta tu relato. Casi que pude sentir los aromas que la inundan, la bañan junto con los primeros rayos del sol. Alguna vez tendré que hacer ese viaje.
    Abrazo

  2. Estuve el año pasado, también desde Estambul a Capadocia matizado con Troya, Éfeso y Kusadasi. No hay, a mi criterio, otra ciudad como Estambul. Y en Goreme se palpa el cristianismo desde sus orígenes, cuando la Ciudad del Vaticano no era una posibilidad para las almas perseguidas.
    Maravilloso viaje, Turquía es un camino sin retorno por la nostalgia que genera.

    Un saludo para ti desde Argentina.

  3. Desde las fronteras de mi encierro voluntario, conozco el mundo más allá de esas fronteras tan solo y gracias a las voces y palabras de personas que comparten de forma por demás grata, la experiencia y sentimientos que sus viajes y experiencias les ofrecen, hoy sin duda alguna tu formas parte de esas (MIS) personas, quienes además de poseer la fortuna de viajar a lugares de ensueño, cuentan con el don de la palabra, siendo capaces de expresar en letras las emociones y sentimientos que cada uno de esos sitios genera, compartiendo así, un tanto de esa energía que hace vibrar los sentidos al presenciar tanta belleza e historia. Gracias por compartir una experiencia tan bellamente enriquecedora!!

  4. Con tu experiencia acabo de enamorarme de Turquía. Nunca la había visto con esos ojos!! Hace muy poquito que te he encontrado, pero quería entregarte este premio: BLACK WOLF BLOGGER AWARD. Seguro que nos iremos conociendo más y aprendiendo de tus experiencias viajeras, como esta última. Saludos!!

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